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Por el Dr. Juan Vela
Valdez, Ministro e educación Superior de Cuba.
Me complace que mis primeras
palabras sean para dar la bienvenida a todos los participantes en el
VI Congreso Internacional de Educación Superior, que conforman un grupo
nutrido y diverso de representantes de la enseñanza superior provenientes
prácticamente de todo el mundo, unidos en los propósitos de alcanzar
el bienestar humano y convencidos de que un mundo mejor es posible.
Por encima de las diferencias,
considero que existe un lazo de unión en la aspiración común de hacer
de la educación superior en cada uno de nuestros países, la institución
social promotora por excelencia del desarrollo humano sostenible, entre
cuyas principales condiciones se destacan la justicia social y la paz.
Los crecientes brotes
de violencia que vive la humanidad son el fruto de modelos diseñados
para perpetuar al exclusión y el desbalance total en la repartición
de las riquezas, con lo cual se impide el desarrollo humano al que todos
tenemos derecho.
Los pueblos agotados
y saqueados, privados de sus propios recursos, van despertando a un
planeta que también se agota, que ve con pavor cómo su medio ambiente
es sistemáticamente agredido y cómo la naturaleza responde airadamente
ante tanta irresponsabilidad.
Como nunca antes en la
historia de la civilización, se necesita una acción cooperada y concertada,
así como una integración casi perfecta de todas las mentes lúcidas,
para que todos los adelantos científicos y tecnológicos vayan de la
mano de la conciencia y la ética, en el convencimiento de que nos llevarán
a salvar a la humanidad ni la competitividad desmedida, ni el lujo y
el derroche en un desenfrenado consumismo, ni el culto al individualismo,
por solo mencionar algunos de los rasgos nocivos que nos están condenando
a la extinción como especie.
Ningún estudiante merece
ser excluido de cursar estudios superiores. Asegurar la inclusión con
calidad, requiere de una estrategia integral de desarrollo en cada institución
de educación superior.
Teniendo en cuenta que
la educación, la salud, la ciencia, la cultura así como el deporte,
la información y las comunicaciones son elementos esenciales para alcanzar
la condición humana a la que aspiramos, la mercantilización creciente
de estos sectores reclama el alerta de la comunidad académica, de los
intelectuales y de la población en general.
Para reducir la brecha
de la educación superior entre los países ricos y los países pobres
–brecha que lamentablemente continúa creciendo- es necesario comprender
la fortaleza y la oportunidad que implica la cooperación solidaria
entre las instituciones de educación superior, entre sus cátedras,
departamentos, profesores, investigadores y estudiantes.
El hilo conductor del
proceso revolucionario desde su inicio en la década del 60 del siglo
pasado, ha sido lograr que Cuba sea un país de mujeres y hombres cultos,
para hacerlos más libres, más dueños de sus destinos, de sus decisiones.
Puedo decirles que hoy
la educación superior cubana ha logrado mayor pertenencia. Ante todo,
porque se están creando las condiciones para que la distribución de
la matrícula universitaria se corresponda mejor con las proyecciones
de desarrollo del país. Es más pertinente, asimismo, porque se ha
ampliado significativamente el acceso a la universidad.
Todos los modelos de
formación que se desarrollan en nuestras instituciones de educación
superior tienen como misión garantizar una formación integral de los
estudiantes. Ello significa que nuestros objetivos formativos se cumplen
cuando el graduado muestra un desempeño profesional responsable y exitoso,
sustentado en sólidos valores éticos. Por ello, brindamos atención
priorizada al perfeccionamiento del componente humanístico en la formación
de profesionales, convencidos de que es posible hacer brotar lo mejor
de cada individuo, cuando se le educa en los principios del mejoramiento
humano, de la solidaridad, de la paz, de la protección y conservación
de la naturaleza y el medio ambiente, y de rechazo a cualquier manifestación
de injusticia, de discriminación de opresión o explotación al ser
humano.
La actual etapa de universalización
de la universidad cubana, con más de 700.000 estudiantes de pregrado,
con 800.000 graduados universitarios, con un peso decisivo en los resultados
de las investigaciones científicas en el país, demuestra que lo que
algunos pudieron ver como una utopía, hoy es una realidad. Cuba cuenta
hoy con 68% de tasa bruta de escolaridad en la enseñanza superior,
en su población comprendida entre los 18 y 24 años.
Nos enorgullece señalar
que todo el quehacer de la universidad cubana en Revolución ha tenido
y tiene en nuestro comandante en Jefe, el presidente Fidel Castro, a
su máximo inspirador. Es difícil mencionar un logro de nuestra educación,
en todos los niveles en las últimas cinco décadas, en que sus ideas
y su apoyo incondicional no hayan estado presentes.
En el compañero Fidel
sobresale su permanente visión y al búsqueda de alternativas y soluciones
creativas para la solución de problemas y teros del quehacer universitario.
De manera singular se destaca su visión estratégica sobre la importancia
de la educación superior en el desarrollo humano sostenible, como parte
e la consolidación del proyecto revolucionario cubano.
Sólo trabajando de manera
unida y solidaria, podremos construir un futuro mejor para nuestros
pueblos. No cejemos en nuestro empeño para conseguirlo.
El precedente texto
es parte de la exposición hecha por el Dr. Vela Valdez en el marco
de la apertura del VI Congreso Internacional de Educación Superior
“Universidad 2008”, el 11 de febrero de 2008 en el Teatro Karl Marx
de La Habana, Cuba.
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